Museo de la Independencia Casa del Florero

2018

La grieta como horizonte histórico // Jose Julián Agudelo

Las grietas no existen o al menos no tienen un material del cual estén hechas. Aunque no son aprehensibles en términos facticos, y aunque no puedes cargar, embalar o comprar una grieta, al mismo tiempo, nada es tan notable y presente como ella, pues su irrupción es inocultable y su presencia indiscutible. Una grieta existe como una presencia material del vacío, de lo que deviniendo espacio se hace presente por los límites de otros sustratos, pero no del propio.

Ninguna grieta es bienvenida pues es la manifestación tectónica y telúrica de una fuerza superior, que interviene para decretar y ejecutar la necesidad de separar a aquello que prometía unicidad.

Algunas veces aparece como certeza de los estertores de la tierra y en otras ocasiones, como la voz de un grupo de hombres criollos provocando la confrontación que les hará pensarse independientes y administradores de la dignidad y de la libertad de otros; pero en cualquier caso, siempre será la evidencia de todo hecho revolucionario, pues nada es tan rebelde como ella, y nada manifiesta con tal determinación la fractura y la pérdida del estado ideal, al nombrar con semejante vigor y dramatismo, la división de aquello que se conservaba y se prometía eterno en su unidad, ya fuese un territorio, una idea, un evento, o un reino.

El vivo es vivo hasta que el bobo quiere // Ana Karina Moreno

El Museo de la Independencia – Casa del Florero –, con su arquitectura, ubicación, exposiciones, colecciones, y más, aborda hechos históricos, batallas libradas que dan cuenta de la independencia y la construcción de la Nación. El Florero se presenta como un símbolo que testifica la ruptura de orden colonial a través de procesos que transformaron la sociedad y permitieron avanzar en las nociones de ciudadano y ciudadanía. Aprovechando la especificidad del Museo se reflexiona sobre la independencia, puesto que en la actualidad los tratados de libre comercio, la injerencia de países extranjeros, la corrupción, entre otros, ponen en cuestión la emancipación del país.

El proyecto: El vivo es vivo hasta que el bobo quiere, se enfoca en la corrupción, enemiga de Colombia que al parecer ninguna batalla la ha debilitado y al contrario nos ha sometido endémicamente bajo su yugo; puesto que la corrupción pareciera ser un problema estructural que se ha perpetuado, un vicio histórico que se ha extendido en todo el territorio nacional.

La sociedad ha sido permisiva, las instituciones débiles, El Estado inoperante para garantizar responsabilidades políticas de los elegidos y poderosos. La impunidad, el acomodamiento de élites; el clientelismo; el cohecho; el peculado; los desfalcos millonarios; sobornos; tráfico de influencias; entre otros, son tolerados, quebrantando las leyes y los principios de lealtad política, los cuales, han repercutido en daños irreparables que afectan a toda la población. Y sin importar las consecuencias, las ambiciones, los intereses y beneficios individuales siguen primando, vulnerando la democracia, prolongando la inequidad e injusticia social, poniendo en vilo los ideales de la independencia: libertad y equidad.

Entrando en diálogo con el Museo, en la sala del Florero se instala una estructura en madera con treinta y cinco placas pirograbadas, las cuales buscan evidenciar por medio de frases el problema histórico de la corrupción. Las frases son producto de la investigación realizada a través de diversas fuentes: entrevistas, debates, discursos, artículos que recogen expresiones de políticos, empresarios, servidores públicos, entre otros, que han influido en el país y en su mayoría han estado vinculados con diversos casos de corrupción como: el proceso 8000, el narcotráfico; Agro Ingreso Seguro; el cartel de la contratación; parapolítica; Odebrecht, entre otros. En su conjunto las frases evidencian defensa, cinismo y justificación sobre la corrupción: se admite el problema y en algunos casos de forma desfachatada se asume que el deber ser en el país es así.

2017

La Mesa // Catharina Burman

Florero Paralelo // María Eugenia Trujillo Palacios

2016

Narrativa Atemporal // Diego Hernández, William Narváez y Miguel Escobar

Los proyectos de los artistas Diego Hernández, William Narvaez y Miguel Escobar parten de la necesidad de contar historias que nutren la manigua de relatos que pueden darle forma a la existencia e identidad de un país y el estudio de sus aspectos simbólicos e icónicos, de sus modos de representación y del lenguaje visual y estético.

Narrativa atemporal, considera oportuno poner en dialogo el tiempo y el espacio de las imágenes históricas, alterando sus significados y ubicación precisa en hechos históricos y greográficos, de esta forma, las piezas buscan crear espacios leves, suspendidos en un tiempo eterno, micro historias que emplean la autoridad que les brinda el museo para, en esta ocasión ser protagonistas.

2015

Sombras de Cuerpo y Reminiscencias // Omar Alonso García

2014

Totuma de Chicha // Diego Sierra Enciso

El Florero de Llorente como pieza central del Museo de la Independencia ha sido objeto de múltiples lecturas e interpretaciones a partir de la renovación realizada en este lugar para la conmemoración del Bicentenario de la Independencia en el año 2010. Los diversos públicos han señalado que esta pieza patrimonial es antes que todo un símbolo, mucho más que una mera disculpa o un sencillo cuento.

Igualmente y al haber sido un objeto de lujo perteneciente al comerciante español José González Llorente, quien tenía una tienda de productos importados en la esquina nororiental de la Plaza Mayor de Bogotá en 1810, esta pieza adquiere una característica material que identi ca a los grupos sociales que ostentaban el poder a comienzos del siglo XIX en el Nuevo Reino de Granada.

Sin embargo, y como gran contraste a un lugar como la tienda de González Llorente, en esos mismos años las chicherías fueron un espacio de encuentro e intercambio; un lugar común entre indígenas, negros y criollos, donde los matices sociales y culturales de estos grupos humanos se fundían en torno a una bebida ancestral y al sueño de libertad e igualdad que anhelaban quienes allí se reunían; libertad que solo se hacía mani esta cuando los convocaban una o varias totumas de chicha.

Cabe mencionar, además, que muchos historiadores que han investigado este fenómeno señalan que las chicherías fueron igualmente uno de los espacios más combatidos por las autoridades virreinales y republicanas, pues alrededor de ellas se construyó todo un estereotipo de maldad asociado a la subversión frente los principios más arraigados en la sociedad pues, entre otras cosas, daban cabida al amor sin ataduras matrimoniales e incluso a la independencia económica femenina, pues eran las mujeres quienes administraban e incluso eran propietarias de muchos de esos negocios.

Esta intervención busca entonces poner en diálogo dos objetos que una vez más simbolizan dos grupos humanos y sociales, dos intereses especí cos, dos maneras de interpretar y revisar nuestra historia, pero un solo objetivo: la incansable e in nita búsqueda de libertad y autonomía, que cualquier persona en Colombia o en el resto del mundo anhelaba hace más de doscientos años e incluso hoy en día, independientemente de su condición social.

2013

La que tiene tienda // María Margarita León, Yihomara Pallares y Diana Marcela Salas

El proyecto “La que tiene tienda…” pretende generar una lectura diferente de la noción de independencia en la actualidad al relacionar tienesas populares, que varían entre locales y puestos ambulantes, con el Museo de la Independencia – Casa del Florero y su reconocimiento histórico como tienda de abarrotes.

Si bien durante la época colonial, las actividades comerciales recaían principalmente sobre hombres adinerados que gozaban de reconocimiento social, como es el caso del español José González Llorente, a finales del mismo periodo, las mujeres comenzaron a tener un rol activo y diferente en la vida social y comercial: eran cabezas de familia, cumplían con las lobores domésticas y ejercían trabajos como, por ejemplo, ser propietarias de chicherías.

Con el transcurso del tiempo, las mujeres han terminado involucrándose en diversas actividades económicas que les han permitido obtener independencia y reconocimiento. En el caso de las protagonistas de esta exposición, su sencilla actividad comercial contribuye a generarles condiciones de independencia personal.

En concordancia con la intención de este museo de ser un lugar donde cada quien construyela historia con su propia. esta tienda que fue un espacio de protagonismo masculino, abre sus puertas para albergar los testimonios de mujeres que hoy en día son propietarias de sus negocio, lo que las hace obtener un reconocimiento y prestigio personal similar al que tuviera en su momento González Llorente.

La pregunta que articula esta muestra en la que ocho mujeres de condiciones diversas cuentan una parte de su propia historia, es cómo su negocio les ha permitido obtener algún grado de independencia.

Vox Populi // Daniel Sánchez Arango