Truchimanes // Ketty Hernández

AVANT PROPOS.

— Esto es una fiesta mi general.
— Sois expertos en brindis, tenéis un feliz acierto para expresar mucho en pocas palabras.
— En vuestros brindis usáis un lenguaje elegante y apropiado.
— Todo se veía magnífico en la fiesta, la mesa oblonga, los platos eran más sustanciosos que delicados, y para nada malos, hechos por sus mismas manos.
— Sois veteranos al servicio de Cupido. ¡Oh, tan varoniles!
— Lo que yo aprecio de ella es que pertenece a familia honradísima, que tiene modales, talento y sabe manejar una casa.
— Sin embargo tan poco elegante e imprudente, descuidada de la diplomacia.
— Desconoce el disimulo, la sutileza, la moderación, las conveniencias sociales.
— Es cierto que es un chacal que se lame la sangre en los patíbulos – ¡Trabuco!
— Pero hacer de su figura un muñeco y fusilarlo así delante de todos, ¡que deshonra!
— ¿No es digna de su grandeza tal ofrenda?
— Me ruboricé de la vergüenza ajena, pues habéis alzado sus miradas y la habéis descubierto aún con los brazos estirados en el acto.
— Ciertamente conozco también y más que nadie, las locuras que hacen mis amigos; y en cuanto a ella, estos conflictos son el estado natural de mi amable loca.
— Ella tendrá defectos, no importa. Ya no estoy para buscar bellezas. Su orgullo se le acabará y espero que me cuide en mis males.
— ¡Ah! La patria y la brujería.
— Vayan y cuéntele a todos esos leguleyos cómo me han visto morir, cagado de gallinas.
— Muy mal deben andar las cosas, y yo peor que las cosas, para que todo esto hubiera ocurrido aquí y me hayan hecho creer que era una fiesta.
— ¡Somos todos unos truchimanes!

Diálogo inventado y creado como collage a partir de la lectura de diferentes fuentes, como:
-Gran Enciclopedia de Colombia del Círculo de Lectores, ficha bibliográfica Manuela Sáenz.
-El general en su laberinto, Gabriel García Márquez.
-Carta de Simón Bolívar a su prima Fanny, Santa Marta, Colombia, 6 de Diciembre de 1830.
-Cartas de Santander a Bolívar, publicado en el Diario de los Andes: diariodelosandes.com

Truchimanes, la intervención en el jardín de la Casa Museo Quinta de Bolívar, construye un puente entre el día de hoy, la vida mundana de un pasado y hechos ocurridos en este lugar, que fue escenario frecuente de fiestas.

“El 24 de julio de 1828 (…) Manuela celebró el cumpleaños de Bolívar en la Quinta. En el transcurso de la fiesta, ella realizó un fusilamiento simbólico de Santander, ejecutado por traición, según rezaba el letrero colgado del muñeco. Parece que la descarga se escuchó perfectamente en todo Bogotá. Con este acto, la política de reestructuración de la república que adelantaba Bolívar, estuvo a punto de derrumbarse.” – Gran Enciclopedia de Colombia del Círculo de Lectores, ficha bibliográfica Manuela Sáenz.

La palabra “Truchimán” (Del ár. turyuman), que como sustantivo significa traductor, era frecuentemente usada en el siglo XIX como adjetivo-sustantivo figurado para designar a las personas poco escrupulosas en su proceder y que obran en beneficio propio a través de engaños y mentiras. Era, en fin, la manera como comúnmente se “hijueputeaban” los semejantes en la Gran Colombia. Simón Bolívar la utilizó en algunas cartas, como la que escribió al propio Santander el 7 de Enero de 1824.

Con faroles de fiesta hechos de periódicos actuales que se dispersan desde un punto central, la intervención Truchimanes señala a los resquicios y vacíos de una fiesta que ya pasó, ese día siguiente donde la resaca, los chismes, los lenguajes de una y otra época, pasean suspendidos por un espacio atemporal y físico: el jardín. Los faroles concentrados donde supuestos truchimanes ya no están (el acto de fusilar es también un espacio del lenguaje, donde cada día nos tildamos unos a los otros y a nosotros mismos), ocupan el jardín invitando a un paseo que nos permite saltar el muro de la historia para transcender los límites temporales y espaciales del lugar.